Si preguntas en Asturias qué es una espicha, seguramente cada uno te dará una respuesta distinta. Pero todas tendrán algo en común: sidra, comida y gente alrededor de una mesa.

La espicha tiene su origen en las antiguas bodegas de sidra. Cuando llegaba el momento de probar el nuevo tonel, se abría la barrica —se “espichaba”— y se reunía la gente para catar la sidra. Con el tiempo aquello dejó de ser solo una prueba de sidra y se convirtió en algo mucho más importante: un momento para juntarse.

Hoy una espicha sigue teniendo ese mismo espíritu. Sidra natural escanciada sin parar, comida para compartir —chorizo a la sidra, tortilla, empanadas, lacón, queso, bollos preñaos— y un ambiente donde lo normal es acabar hablando con gente que al principio ni conocías.

No hay grandes normas.
No hay protocolos.

Solo una cosa clara: se viene a espichar y a pasar un buen rato.

Y seguramente por eso las espichas siguen funcionando tan bien. Porque son una excusa perfecta para lo que siempre se hizo en Asturias: juntarse, hablar, reír y escanciar otro culín.

En el fondo, la espicha es algo muy sencillo.

Pero precisamente por eso tiene algo especial.

Y en la Güela lo tenemos claro: si hay sidra, comida y buena compañía… ya tenemos espicha. 🍏


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