
El pasado 13 de marzo la Güela volvió a espichar. Esta vez en Tierra Astur El Vasco, en Oviedo, donde 55 personas se reunieron para repetir lo que ya empieza a convertirse en costumbre: comida, risas y un buen grupo.
Después de la primera espicha había curiosidad por ver qué pasaba en la segunda. Y la respuesta fue clara: la Güela sigue creciendo.
Había muchas caras conocidas, gente que quiso repetir la experiencia, pero también se sumaron algunos nuevos espicheros que venían a descubrir de qué iba todo esto.
Nada más llegar ya tuvimos la primera sorpresa. Tierra Astur había preparado las cartas de los menús personalizadas con el logotipo de Espichó la Güela, un detalle que marcó el tono de la noche y que dejó claro que aquello iba a ser algo especial.
Como ya es tradición desde la primera espicha, también se repartieron pulseras y pegatinas de la Güela. Además, en esta ocasión estrenamos también las primeras banderas de Espichó la Güela, que acompañaron el ambiente de la noche y sirvieron para la ya clásica foto de grupo.
A partir de ahí, lo que vino fue lo que da sentido a todo esto: mesas compartidas, conversaciones que se alargan y un ambiente que mezcla a gente que ya se conocía con otros que esa noche empezaban a hacerlo.
Pero la noche todavía guardaba más sorpresas.
Cuando parecía que la espicha se acercaba al final, apareció un bingo musical que animó aún más el ambiente. Hubo quien cantó línea o bingo antes de tiempo, pero cuando llegó el momento del verdadero premio también hubo regalos para los acertantes.
Y si algo marcó realmente la diferencia respecto a la primera espicha fue lo que vino después.
La fiesta continuó con DJ, una novedad que convirtió el final de la noche en algo todavía más animado y que supuso un pequeño salto de calidad para la Güela.
Además, esta segunda espicha contó también con la primera marca amiga de la Güela. Blanca, tatuadora bajo la marca Waitarte, repartió entre los asistentes algunos vales de descuento para tatuajes, añadiendo un guiño más a la comunidad que se está creando alrededor de estas espichas.
Porque si algo empieza a quedar claro es que la Güela no son solo las espichas, sino la gente que las hace posibles.
Ahora, mientras todavía quedan recuerdos frescos de esta segunda edición, la Güela ya mira hacia la siguiente cita.
La Espicha III llegará con el verano, coincidiendo con San Xuan en Mieres, donde volveremos a juntarnos para hacer lo que mejor sabemos:
juntarnos, espichar y pasar un buen rato.
Porque al final, la historia sigue siendo la misma.
Éramos pocos… y espichó la Güela. 🍏


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